miércoles, 5 de octubre de 2011

1

Se echó hacia atrás apoyando un brazo en el hueco de la ventanilla y otro en el asiento. Jugaba con el filo de su navaja suiza, rascando con delicadeza la cicatriz esculpida en su cuello.
De pronto, para su sorpresa, sonrió. Durante una milésima de segundo, leve y apenas imperceptiblemente, sus ojos brillaron y su ánimo cambió.
Se ensimismó mirando a Girl, todavía con su sonrisa mientras ella se la devolvía sin darse cuenta hasta que estalló en un ataque de risa y se precipitó contra el volante.
Más atónita todavía, Girl no se lo creyó del todo hasta que las carcajadas de Sickboy no le hicieron un poquito de daño en el oído.

-¡No sabía que pudieras reír! -exclamó medio riéndose también.

-¡Claro que puedo, joder! -logró articular Sickboy.

Poco a poco Sickboy se iba calmando, todavía con ganas reírse contenidas en el estómago. Permaneció en silencio, observando la luz de las farolas caer sobre la interminable carretera en mitad de la noche. Respiró hondo y miró a Girl.

-Claro que puedo. Es sólo que hacía mucho tiempo que no tenía ningún motivo para ello.

Pero contigo es distinto.
Contigo me apetece ser feliz.
Sólo contigo.

Girl and The Monster