lunes, 5 de diciembre de 2011

The _Boy, the _Monster.

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Estaba esta mujer. Cuando yo era pequeño, no recuerdo qué habría hecho, pero ella se acercó y, con una seriedad que hubiera helado el alma y un tono firme, seguro y distante dijo: "eres un monstruo".

Doce años después, cuando la tenía entre grilletes, apoyada sobre la pared de mi sótano, cuando la miré con ira y con rencor, cuando acerqué mi cuchillo a su pecho sólo supo decir: "eres un monstruo". Con el mismo tono, exactamente el mismo tono, la misma voz, la misma expresión en su cara. Y ni siquiera sabía que era yo, ese niño al que entonces llamó monstruo, ni siquiera lo sabía. Y aun así acertó.

Así que cuando la maté la convertí en un monstruo mucho más aterrador del que yo era.

Pero no deja de ser cierto. Las cosas sólo cambian, no van a mejor. Sólo empeoran. Esa mujer tenía razón, y la siguió teniendo hasta el día de su muerte.

Las cosas sólo empeoran.

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- Allen.

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